¿Se siente abrumado por pensamientos suicidas?

Juan no puede ahuyentar sus preocupaciones. Ha perdido su empleo, y sus ahorros para la jubilación han recibido un duro golpe financiero. La tasa de interés de su hipoteca sigue aumentando, y teme que este mes le va a resultar imposible pagar. Sus dos hijos y su esposa dependen de él. Aunque supuestamente es el sostén de su hogar, el hombre de la casa, mas recién se ha sentido tan deprimido que apenas puede levantarse de la cama. Las cuentas se acumulan sobre la mesa de la cocina, y su esposa no ha podido encontrar un empleo que los ayude a salir a flote en estos momentos difíciles. Juan ha recurrido a beber para aliviar su dolor, pero el alcohol sólo ha contribuido a aumentar su irritabilidad, hasta el punto en que teme descargar su ira contra la familia. En ocasiones piensa que se ha convertido en tal carga para los suyos, que le resultaría mejor dejar este mundo. Y aunque desea que le ayuden, no sabe adónde ni a quién recurrir. Su mundo se le desploma y no puede escapar. No sabe qué hacer.

Sobrevivir tiempos de crisis

La reciente crisis económica ha provocado un enorme estrés en muchas personas. Los temores de enfrentar un embargo hipotecario, de no ser capaz de mantener a la familia, o de que se afecte el futuro de la misma, se han convertido en preocupaciones muy reales. La pérdida del desempeño de un papel tan tradicional como el de sostén financiero familiar, puede provocar que muchas personas sean vulnerables a la depresión extrema. Sin embargo, hasta las peores crisis son controlables, y cualquier pensamiento suicida es una señal seria de alerta con referencia a la necesidad de ayuda profesional. Según el Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute for Mental Health), el suicidio fue la oncena causa principal de muerte en el 2004, totalizando 32,439 fallecimientos. Muchas personas se sienten impotentes cuando enfrentan una crisis aparentemente insuperable, y recurren al suicidio para aliviar su dolor. Pero si buscamos y obtenemos ayuda, podremos sobrevivir en estos tiempos difíciles.

• La familia, los amigos y los compañeros de trabajo pueden ofrecer ayuda, o incluso hasta una solución monetaria a su crisis económica actual.

• Numerosos centros de trabajo cuentan con consejeros de ayuda a los empleados, disponibles sin costo alguno, quienes pueden referirle a recursos de asesoría financiera.

• Los servicios de consolidación de crédito le pueden ayudar a afrontar sus deudas de tarjetas de crédito. 

• El Departamento de Viviendas y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos (U.S. Department of Housing and Urban Development) tiene a su disposición una relación de agencias de asesoría de viviendas, que pueden ayudarle a refinanciar su hipoteca a un nivel razonable.

Si no deja de pensar en el suicidio como posibilidad, es importante que garantice su seguridad, y que comparta sus sentimientos con un amigo, un familiar o con su pareja. Si lo anterior no le resulta, o si cree que necesita otro tipo de ayuda, es crucial que hable con un profesional, como un psicólogo o psicóloga. Recuerde que la situación por la que está pasando es temporal, y si bien podría parecerle ineludible, no siempre es tan mala como se cree. Dividir su tiempo en porciones manejables—concentrándose en cómo pasar la próxima hora, el próximo día, la próxima semana—le ayudará a enfrentar los sentimientos de desesperación hasta que pueda conversar con un profesional certificado.

Si piensa que corre el riesgo de suicidio, llame a la Línea Nacional de Ayuda para la Prevención de Suicidios (National Suicide Prevention Lifeline) al número con apoyo en español at 1-888-628-9454 1-888-628-9454. La llamada es gratuita, y la línea es accesible las 24 horas, todos los días. El servicio está disponible a todo el que lo solicite, y las llamadas son confidenciales. Además, puede llamar usted mismo, o alguno de sus seres queridos.

Si piensa que alguna persona cercana a usted es suicida, no la deje sola. Trate de que busque ayuda inmediata de su médico, o vayan a la sala de urgencias más cercana. En caso de que la persona en cuestión no quiera buscar ayuda, llame al 911. Impídale el acceso a armas de fuego u otras herramientas potenciales de suicidio, incluyendo el acceso no supervisado a medicamentos.